martes, 15 de octubre de 2013

PELIGROS DEL PELO LARGO

Pasamos a reproducir, con su permiso, el comentario de nuestro amigo Chema sobre el accidente que sufrió el otro día en Don Fernando. Esperamos que sirva de ejemplo.


Sé lo que me vais a decir... que eso es de primero de espeleo.

No somos conscientes de lo peligroso que es, hasta que te pasa. Resulta que hace tiempo que no paso por la peluquería, de hecho, nunca había pasado tanto tiempo. La cosa se ha puesto bien larga.

Consciente de las advertencias bien conocidas por todos, solía recogerme el pelo con un pañuelo, dejándolo caer por la espalda algo suelto. Pensaba que podía ser suficiente, ya que el casco también sostenía. Es muy incómodo llevar una cola con mi casco.

El sábado, instalando una cavidad voy bajando un volado y de repente, miro abajo y chas!! lo noto. En cuestión de décimas de segundo me paro, pero es demasiado tarde. No puedo mover la cabeza, tira mucho. Duele. No puedo sacarlos tirando. Duele, están muy metidos en el stop. No puedo soltar las manos, puede seguir bajando, tampoco puedo bloquear el stop.

Pido ayuda. Detrás mío iba Da y Rayón. Enseguida comienzan a instalar una cuerda paralela. Mientras tanto, alcanzo mi navaja desde el arnés con la mano izquierda. La abro y la acerco al sitio. Está muy cerca de la cuerda, está tensa, cuelgo de ella. No puedo mover la cabeza. No veo donde corto. Estate quieto. Aguanta.

Da llegó hasta a mí en pocos minutos. Le comento que estoy bien, le doy mi navaja abierta, le pido que tenga cuidado con la cuerda. Se acerca, me comenta que está muy complicado. que tengo el stop pegado a la piel y es muy difícil de cortar con una navaja. La cuerda está muy cerca también. Yo estoy agarrado con las dos manos a mi cuerda. Dani me ancla a su arnés.

Pensamos en cortar mi cuerda, pero le dije que el tirón podía ser muy jodido para lo tenso que estaba todo encasquillado y le pedí que cortara pelo sin miedo, que había que cortarlo. Él poco a poco hizo una obra de arte hasta que llegó a al sitio cual barbero experto con una navaja de verdad destinada a tales menesteres. En ese momento me sentí libre. Qué alivio!

Pudimos seguir descendiendo hasta el suelo. La palanca del stop había quedado totalmente bloqueada y la bajada enredó toda aquella maraña alrededor de la polea inferior. Pero llegamos al suelo. Estamos bien. Todo ha acabado por suerte en una pequeña calva y un leve hematoma. Podría haber sido mucho peor. Tuve suerte y ahora puedo compartir esta experiencia para que no os pase nunca.

Como puntos positivos en la situación puedo indicar que:

-Es importante una reacción rápida al notarlo. Pararte inmediatamente.
-Es importante mantener la calma. Muy importante.
-Es importante ir acompañados de personas resolutivas, rápidas y tranquilas. Que sepan analizar un problema y buscar la mejor solución.
-Es importante llevar una navaja que corte bien. Por suerte llevábamos la Peltz naranja corta cuerdas.
-Es importante llevar un buen mosquetón de freno. Yo llevaba el Handy de Raumer, que para mí es el mejor por tener una zona estrecha que estrangula la cuerda. Lo uso desde que mi stop está tan gastado que prácticamente no frena con la palanca accionada. Eso facilitó que no me cansase demasiado de aguantar la cuerda los eternos minutos que aquello duró.
-Es importante no bajar nunca la guardia y analizar todas las situaciones como nuevas y únicas. El exceso de confianza es, normalmente, la principal causa de accidentes de la gente con cierta experiencia.

A partir de ahora utilizaré, tras recogerme al máximo el pelo, un buff de estos largos también recogido para que no cuelgue y también pueda pellizcarse.

Espero que al compartir esto, al menos sirva para que recordemos todo eso y no cometamos nunca más errores aparentemente tan fáciles de evitar, pero realmente tan lejos de nuestra imaginación.



2 comentarios:

  1. debiste colocar el puño por encima de ti y que aguantara el peso para no seguir bajando y asi liberar las manos

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  2. Por mucho que asegurase con el puño, no podía llegar a tensarlo lo suficiente como para no bajar unos milímetros, quizás algún centímetro y eso no me lo podía permitir. Tampoco me hubiera podido subir fácilmente en el pedal con el puño por encima, pues tenía la cabeza pegada al stop y la cuerda. Gracias por su comentario.

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