Fran y Agustín realizaron el descenso del Barranco de Espantaperros en Salar.
Este bonito descenso se caracteriza por sus sorprendentemente altas y encañonadas paredes y, tras las grandes lluvias de este año conservaba bastante agua en las pozas que, aunque empezaba a estar algo turbia, aun no presentaba mal olor.
Las fuertes precipitaciones de este año han arrastrado muchos restos de las explotaciones agrícolas de los alrededores y se encontraron al menos tres cadáveres de ovejas y cabras; por otro lado la instalación fija del barranco y algunos anclajes también han sufrido cierto deterioro.








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